Cuando Meisa se entera de que su amiga de la infancia, Mizuki, tiene pareja, se sorprende al saber que es una mujer, pero igualmente desea su felicidad. Un día, Mizuki le suplica: «No tengo experiencia en cosas sexuales entre mujeres, ¿puedes dejarme practicar contigo?». Meisa, que no sabe decir que no, accede a practicar el cunnilingus a regañadientes, pensando: «Si es por encima de la ropa...». Sin embargo, el cunnilingus de Mizuki se vuelve más intenso, y en el instante en que le lame directamente el coño, una sacudida recorre el cuerpo de Meisa...