Después de años de largos viajes, el barón Münchhausen y su criado Kuchenreutter regresan a la mansión familiar, pero por poco tiempo. Pronto emprenden viaje a San Petersburgo, donde el barón conoce a la zarina Katharina, y se bate en duelo con el celoso Potemkim; además, el diabólico Cagliostro le concede el don de la eterna juventud. Después, parte a luchar contra los turcos, rescata a la princesa Isabella, cautiva en la corte de Abdul-Hamid, y huye con ella a Venecia, desde donde viajará a la Luna.

Baron Münchhausen
Der Mondmann
Graf Cagliostro
Baronin Münchhausen
Freiherr von Hartenfeld
Sophie von Riedesel, die Verlobte von Hartenfeld
Zarin Katharina II
Prinz Anton Ulrich
Sultan Abd ul Hamid
Casanova
Prinzessin Isabella d’Este
Vater Münchhausen